El verano ya quedo atrás

junio 8, 2017 6:10 pm

Esta placentera estación del año, es la mayor castigadora para nuestra piel, que unido al cloro o el aire acondicionado hacen que nuestro cutis se estropee de manera más o menos preocupante. A estas alturas del año y tras los excesos propios del verano, la piel nos pide a gritos ayuda. Y es el momento de repararla.

Durante el otoño el clima se hace más frío y húmedo. Si nosotras tomamos las medidas adecuadas para protegernos cambiando de vestuario, ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestra piel? En esta nueva estación que hemos comenzado, debemos hidratar y nutrir nuestra piel con las mascarillas y las cremas hidratantes adecuadas.

 

Por muchos cuidados que hayamos proporcionado a nuestra piel durante la temporada estival tanto a nuestro cabello, como a nuestra piel o a nuestra dieta, lo habitual a estas alturas del año es que el sol o los excesos hayan generado una huella en nuestro aspecto. Por esta razón, es fundamental que nos sometamos a una operación retorno, por un lado, para reparar estragos y por otro, ponerse a punto de cara al inminente otoño.

Exfoliar:

Es fundamental en esta época del año para renovar la piel deteriorada por el sol. A partir de los 25 años -cuando el cutis empieza a envejecer- conviene hacerlo con ácidos, que se utilizan en distintas graduaciones. Estos trabajan sobre las capas inferiores de la piel renovándola en profundidad y atenuando las arrugas superficiales.

Cuidar:

El contorno de ojo es el área más frágil de todo el rostro. Como su piel es muy fina, ahí comienzan a aparecer las primeras arrugas. Para retardar su aparición, conviene hidratar la zona con productos específicos a base de vitamina C, que revitalizan la piel. Por otra parte, cuando las arrugas ya están instaladas, su efecto se puede contrarrestar con la aplicación de cremas antiedad con retinol -un derivado de la vitamina A- que trabaja sobre los pliegos mejorando su estado.
 

Renovar:

Para tratar las arrugas se utilizan dos tipos de cremas anti-age: una humectante de día y otra activa para la noche.

 

Hidratar:

Después del verano hay que usar cremas de texturas livianas, geles o emulsiones, que no resultan molestas al tacto. Las que contienen componentes naturales están recomendadas para todas las edades. Indicados el aloe vera, la caléndula, el germen de trigo (que además es humectante) y la vitamina E.



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